divendres, 8 de juliol de 2011

Bolero

 Bolero de Ravel



Imagina andar tu ciudad, por tu barrio, por tu pueblo, en una plazuela, en la esquina de la panadería, o como en este caso (Copenhague) en la estación de trenes y encontrarte con esta maravilla; una de las mayores obras musicales del S.XX  creada por el compositor francés Maurice Ravel en 1928, el cual al preguntarle por ella diría:- ¿Mi obra maestra? ¡El Bolero, por supuesto! Por desgracia, está vacío de música -.

Pero con respecto a el Bolero -y es algo que en parte comparto-  Claude Lévi Strauss* dijo que  "No iríamos muy lejos en el análisis de las obras de arte si nos atenemos a lo que sus autores han dicho o incluso han creído hacer". Desde mi punto de vista, el análisis de la obra artística es un compendio entre la historia y trayectoria del autor más la técnica empleada y la subjetividad a la que por sus condiciones está sometido el "analizante" en cuestión.


La música está ligada a la humanidad desde que ésta es humanidad, es algo necesario e incluso, me atrevería a decir, casi vital para ella. Es una expresión artística capaz de trasmitirnos un sinfín de sensaciones y emociones, expresión que cultiva nuestra intelectualidad, expresión que  a nadie le resulta indiferente. Pero hoy en día esta expresión, tan básica y fundamental está completamente mercantilizada. La música es un negocio que  favorece, no solo a sus autores o compositores  si no a los “mercaderes” (como Beethoven los denominaba) que comercian con ella, imponiendo así un acceso y disfrute restringido de la misma, basado principalmente en poder adquisitivo de quienes de ella pretenden disfrutar. Así pues, para un trabajador es prácticamente imposible poder deleitarse asiduamente de géneros musicales como una ópera o zarzuela, al igual que el poder asistir a actuaciones de músicos y compositores de  cierto renombre, pues el coste que supone el  goce de estas es excesivamente elevado para su condición económica.


Tal vez sea por ello, que si al salir a la calle me encuentro con un músico en una esquina se me parta un poco el alma, pues soy fiel predicadora de que la caridad no es la solución, ni para él ni para la música como medio de expresión, pero resulta inevitable en mi esbozar una enorme sonrisa al poder pasear por la ciudad acompañada de una melodía.




* antropólogo de renombre, en cuya juventud  ocupó cargos de dirección en el movimiento estudiantil y en la rama juvenil del socialismo francés, pero que posteriormente siguió la línea de sus antecesores y como Weber hizo una división, desde mi punto de vista imperdonable, entre política y ciencia, aferrándose a la última y abandonando la primera

dimecres, 29 de juny de 2011

Alguien conspira en mi contra

Debo reconocer que nunca se me ha dado bien buscar información por internet, siempre he sido más de libros, y así me va!! Después de recopilar información más o menos mediocre sobre el Constructivismo Ruso, decido salir de casa en busca de una librería, dispuesta a comprarme el tomo más grande que haya sobre el tema, y ya puestos haré realidad mi sueño frustrado de comprarme un globo terráqueo, que finalmente será un mapamundi.

Son las 19:40, algo tarde, mejor será ir a u una librería grande, donde tengan ambas cosas.

Entro, hay una conferencia, me paro a escuchar:
Ponente: antes te acercabas a una chica y le decías – hola, quieres salir conmigo?-

Mejor no sigo escuchando,  me hacen falta lecciones para ligar, pero… no es el momento.

Subo a la planta de arriba, la librera (por llamarle algo), tiene en su  mano uno de los libros escrito por uno de los mayores cerdos que ha conocido este país: Felipe González. El título, algo así como “la Europa que yo quiero”.  Con voz irritante le dice a un hombre que el libro es muy bueno. Inevitablemente mi ceja derecha se levanta, más bien se dispara hacía arriba, en ese momento escucho  – ja!-, me  giro, un chico, moreno, alto, guapo, muuuuy guapo, me mira con complicidad. Sonrío, y pienso: joder que bueno está.

Al hombre no le gusta el libro, parece ser (menos mal), y la librera se dirige a mí. Le pregunto si  tiene algún libro sobre el constructivismo Ruso, cuya contestación es –eh?-, bien, estoy con mocos, igual hablo de manera gangosa, se lo repito, -qué es eso?- me dice. Se lo explico, y le detallo lo que busco, -eh?- me vuelve a contestar. –Jajaja- escucho por detrás, el tío bueno se lo está pasando en grande, le vuelvo a sonreír, me devuelve la sonrisa, ¡¡taquicardia, taquicardia!!! Que sonrisa!!!.
 Como suele ser natural en mi ante estos casos, me quedo boquiabierta mirando al tío potentorro en cuestión, hasta que la supuesta  librera me ha despertado de mi sueño, para decirme- oye, pero tu, que es lo que quieres?- me giro, la miro, respiro, y se lo explico, oootra vez. Total que la tía no se aclara, y me manda a sección arquitectura.

Sección arquitectura es igual a una estantería, que interesante!!! La mayoría de libros sobre construcción… no me interesa, me largo a sección Bellas Artes, giro la esquina y… el tío bueno!! Casi me lo como!!! –Hola- me dice con esa esplendida sonrisa, - eeehhh, mmmmm, siii, ehhh, hola, qué tal?- contesto yo, roja de vergüenza agacho la cabeza y me voy corriendo.
Bajo al primer piso, la conferencia otra vez:

Ponente: a mi me gustaba una muchacha… y es que los jóvenes de hoy en día…

Dios, que suplicio de tío, de que coño va esto? paso de averiguarlo, centrate Yolanda, centrate, libro y mapa, libro y mapa.

Llego a la sección, está el tío bueno! ¿Cómo puede ser?¿ no estaba arriba? ¿Por dónde ha bajado? Me pongo nerviosa… empiezo a mirar, pero le miro a él, me mira, me ha mirado!!!! Taquicardia! Se acerca… no, no puede ser, viene hacia mi… nervios, ansiedad…. Uffff, uffff, respira Yolanda, respira!!!

 Tío bueno:-Hola, perdona, perooo, que es lo que estabas buscando?
Yo: - eeeeehhh, mmmmm, siiii, siii, esto, algo sobre constructismo.
T.B: pero en la educación??
Yo: mmmm, no, como vanguardia artística.

En eso llega una chica rubia, bueno un pivón, le coge de la mano y le dice- nos vamos cari?-
T.B:- si, vamos, vamos-
Me mira, un placer, me dice, y se va.

Mierda! Para uno que se acerca, y la pivón rubia tiene que ser su novia! En fin.

Me centro en el libro que busco, que no es uno en concreto, pero no sé, digo yo que algo habrá, no? Pues no, no hay nada, en una librería enorme de dos plantas, solo 6 estanterías para Bellas Artes, y en dicha sección dos de ellas son infantiles, donde abunda el “pinta y colorea”, Dibujar es creativo” ó, “aprende a dibujar.”
Del resto de estantes, cuatro, apenas hay nada que valga la pena, eso sí cabe recalcar unos 40 ejemplares de “José Tomás el arte de no sé que”, que gusto da este país de verdad!!!

Total, que después de un buen rato, desisto. Me voy hacía el mostrador, y le pregunto a la chica (que menos mal no es la lerda de la planta nº2), si tiene un mapamundi político.
Sígueme, me dice, llegamos a una esquina, con muchos tubos. Supongo los mapas están dentro de ellos…
-Físico, o político?- me pregunta. –Político, político!!- afirmo. –Uy, pues no nos quedan, si hace nada una chica rubia ha comprado uno… - me dice.
Mierda, la pivón era rubia, y llevaba un tubo en las manos!!!


Jodeeer. Total que me despido de la librera, salgo a la calle, sin libro, sin mapa, y sin tío bueno a mi lado.
Me paro en la tauleta de Fadrell, compro tabaco ( lo estaba dejando, o hacía como que me lo estaba dejando), Coca cola, y la bolsa más grande de Jumpers que había.

Llego a mi casa, y mi madre me pregunta: -y el libro? Y  el mapa? Yolanda! Dónde vas con esa macrobolsa de gusanitos?? Luego te quejas de que engordas!! Y la Coca cola, crees que te hace falta!-.








No tendré mapa, no tendré libro, pero eso si,mis dosis de felicidad , no me las quita nadie.   =)